jueves, 31 de octubre de 2013

Dragon blood, el negocio-arte del tatuaje llegó para quedarse en Ocotlán y combatir los estereotipos y discriminación, asegura el artista José Trejo

José Rogelio Trejo Paz, de cuarenta años de edad, oriundo del barrio de Santa Cruz Meyehualco, Iztapalapa en el Distrito Federal, pero residente desde hace más de una década en Ocotlán, Jalisco, proviene de una familia dedicada al arte: su padre es artista plástico, su hermano arquitecto; él por azares del destino se consagró al tatuaje.

¡Eh, que te podría decir!, yo desde niño quería ser tatuador, no, pues la neta no. Si porque mi idea era estudiar este… diseñador industrial, pero pus’ igual no se pudo ya salieron otras cosas.

Su labor, le permite ayudar a expresar ideas, emociones, vivencias y sentimientos que sus clientes quieren dejar en el cuerpo. La piel se convierte en un delicado lienzo donde dejará un legado artístico a base de tinta y agujas.

La técnica para tatuaje no es muy distinta a la empleada por artistas gráficos:

Sí sí, todo es lo mismo. Sí, namás aquí, lo único que cambia es la técnica, la herramienta, esa es la diferencia. Pero es una herramienta son herramientas realmente diferentes, pero al final es lo mismo.

En algunos sectores de la sociedad, el tatuaje es un tabú. Algunas personas son estigmatizadas por portar uno o varios diseños en el cuerpo. Corresponde a las autoridades municipales y de salud, validar los permisos para la operación de esta clase de giros.

Eres una persona mala al tener, el estar marcada por ese tipo de dibujos. Cambia todo cuando empiezan a existir tiendas de tatuajes, entran las tiendas de tatuajes y ahora, manejan higiene, manejan diseños, entonces todo empieza a darse la vuelta, pero la cuestión de de esto de cómo se llama de discriminación, sí está, al cien. Yo creo que un unas tres generaciones más ya no va existir, ya se va a borrar porque digámoslo así, nosotros somos los que lo vamos a cambiar.

Una tienda de tatuajes es un negocio inestable, una jugada arriesgada para la manutención del hogar, sin embargo la apuesta de José, casado y con tres hijos, sigue intacta y comprometida para hacer arte en la piel.

El título Dragon blood se lee en el salón de tatuajes de José Rogelio Trejo.

El primer tatuajeque se hizo, se basa en la cultura oriental, se trata de un pez sen japonés que vive buscando alternativas, nadando contra corriente, brindando paz y armonía espiritual a quienes lo poseen. Cuando esta especie llega al final de su vida, sale del agua para convertirse en un sabio dragón, bondadoso para el hombre.

Jesús González y Sergio Velazco

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