El
aumento a la gasolina y la competencia en los servicios de transporte público
urbano, afecta a taxistas. Los ruleteros de Ocotlán, Jalisco, observan
una disminución
de hasta el 50 por ciento en sus ingresos, pese a que la jornada laboral, se
extienda hasta 12 horas.
Para
mantener el servicio, los ruleteros
deben desvelarse, acostumbrarse a comer a deshoras, y resignarse a dorar
el brazo izquierdo por la exposición al sol, así
lo explica Miguel Bautista, de 63 años de edad:
“Mira, el trabajo de
taxista es un trabajo noble. No te da mucho, te da para medio vivir”
En
un buen día,
un taxista puede ganar de 300 a 400 pesos. Jaime Hernández, ruletero con base en la Central de Autobuses
de Ocotlán, habla también
de los días
flojos:
“Ya tengo un promedio
de 16 años
trabajando, pero aparentemente, nos hemos ido a nuestras casas, trabajando de 3
pm a 4 am, nos hemos ido a nuestras casas con 40, 50 pesos”
Ser
taxista tiene sus riesgos; la mayoría de los choferes en
esta ciudad han sufrido percances automovilísticos, agresiones
verbales, físicas
y hasta el robo.
Trabajar
al volante también
tiene sus ventajas, así
lo asegura Crescencio Rojas Chávez, quien suma 32 años
como taxista en Ocotlán.
“Pues experiencias
positivas es tan real que pues, aquí, me he mantenido esos
32 años;
de aquí
he sacado para comer; he sacado para mis gastos”
El
oficio de ruletero y otras actividades productivas atraviesan momentos críticos
derivados de la pérdida
del poder adquisitivo, la falta de planeación y el desarrollo
ordenado de esta ciudad. Resisten como todos, la crisis. Salvo que, a diario
escuchan historias y se reconocen a sí mismos, a los suyos,
a los vecinos y a la ciudad, en las diversas historias que comparten los
pasajeros, sus clientes.
Luis Botello y Lizbeth Covarrubias
Luis Botello y Lizbeth Covarrubias
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