viernes, 29 de noviembre de 2013

La elaboración de incrustraciones en madera, arte-oficio tradicional de Jalostotitlán podría desaparecer los próximos años. Es poco rentable y quedan pocos maestros en Jalisco.

Las incrustaciones en madera son herencia de los árabes a su paso por España.
Los colonizadores trajeron esta técnica a México. En el municipio de Jalostotitlán,
del estado de Jalisco, aún pueden encontrarse estos trabajos que manos expertas
realizan principalmente con fines ornamentales, para agregar detalle, belleza y
valor económico a las piezas.
Las decoraciones pueden ser simples con líneas rectas, o complejas con la
incrustación de figuras geométricas más detalladas.
Francisco Aguirre, maestro y propietario del taller “Incrustaciones Aguirre” realiza
diferentes muebles a partir de esta técnica. Su negocio, inició hace ya 45 años en
Jalostotitlán. El mismo detalla el tipo de piezas que elabora, el valor económico y
el tiempo que requiere su confección:
Inserto 1: Mesas, baúles, cajas, sillones, recámaras, todo depende. Te voy a dar el
precio de los alhajeros que varían desde mil 500 hasta 3 mil 500 el más caro, son
para personas particulares. Para un alhajero, una semana, ya si es mueble grande
ya dura uno meses.
La técnica de estas incrustaciones comienza eligiendo el dibujo o diseño que se
desea incrustar, más tarde, dicho diseño se tatúa o dibuja en la madera. Por lo
general, se recomienda usar maderas más claras que la del mueble, para darle
contraste, así lo explica don Francisco Aguirre:
Inserto 2: Madera de caoba con madera de naranjo, pueden ser algunas maderas
claras, palo blanco, opal, naranjo, limo y primavera. Hay una importada y otra que
es de aquí mismo del país, me surto de una maderería de occidente en
Guadalajara.
Una vez que el diseño está marcado, se recorta con una sierra y se liman con una
lija fina, todos los bordes de la pieza.
El siguiente paso es colocar la incrustación sobre el mueble deseado y marcar el
contorno de la pieza. Después se aplica la técnica de picado que consiste en
vaciar el espacio marcado y se coloca una capa fina de pegamento de madera en
la hendidura o vaciado para insertar la pieza con ayuda de un mazo.
Por último, se raspa y lija el mueble para nivelar los dos materiales, se rellenan
con masilla todos los espacios que quedaron entre la pieza incrustada y el
mueble, y se termina aplicando barniz.
Esta técnica puede ser considerada un arte por la dedicación, complejidad y
detalle que conlleva su realización.
La incrustación de madera es representativa de Jalostotitlán, aunque a la fecha,
son pocos los maestros que preservan esta tradición. El trabajo de estos artistas
puede admirarse en las bancas, piso y cenefa de la Parroquia de la Virgen de la
Asunción.
Hasta finales de este 2013, se contabilizan sólo 4 talleres para la elaboración de
piezas de incrustración en madera, lo que sugiere que el oficio podría dejar de
enseñarse y preservarse en esta ciudad.
La H No Muda, MariJo González, alumna de Redacción Periodística en Radio,
Periodismo, CUCiénega, UdeG

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