El aseo de zapatos
es un oficio que cada vez, es menos
frecuente. Hay quienes, pese a las vicisitudes que supone esta tarea, han
dedicado casi toda la vida a esta noble
labor.
En Ocotlán,
Jalisco, hay más de ocho boleros atentos a recibir a
la clientela que transita por la plaza principal. A más
de alguno, esta labor le ha permitido
subsistir y ayudar a la familia por largo tiempo.
Zacarías
Godínez
Bustamante, quien inicialmente trabajaba como carpintero decidió
cambiar de oficio para sacar lustre al calzado. De aquél
entonces, hace ya 44 años:
" Entré aquí.... bueno, si no me enseño aquí, después qué voy hacer.... toy chueco así que pues, agarrar un jale aquí más o menos y dije, aquí me voy a plantar y aquí me quedé".
La jornada de un
bolero puede demandar más de 8 horas. Hay
quienes inician a las 8 de la mañana
y concluyen a las 8 de la noche, según
la carga de trabajo.
José
Lozano Carranza, oriundo de Zapotlán
del Rey, se estableció en Ocotlán.
Aquí
lleva 34 años
como bolero. Esta actividad, le ha permitido conocer el carácter
y a veces, hasta la voluntad de algunas personas:
"Según el pájaro es la pedrada. Pues viene
un riquillo... pos son los que pagan menos, los ricos. El pobre paga más; al rico siempre
se le hace caro lo que cobra uno, por eso tienen centavos y, un pobre pues sí, es justo con uno porque saben lo que sufre uno".
En este oficio no
hay sueldo seguro. La ganancia por día,
va de los 75 a los 500 pesos, según
los propios trabajadores instalados en el zócalo
de la ciudad.
Como ellos dicen:
Llueva o truene, con sol o sombra, los boleros están
listos para ofrecer sus servicios hasta
que se termine la franela.
La H No Muda,
Lizbeth Covarrubias y Luis Botello, alumnos del Taller de Edición
de Noticiarios Radiales, Periodismo, CUCiénega,
UdeG.
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