viernes, 22 de noviembre de 2013

La estación de la danza, llamada Plaza Universidad, es un taller-escuela para bailarines que flotan entre pasajeros y vagones de la línea del tren eléctrico urbano en la capital de Jalisco

Cada cinco minutos, los vagones del tren ligero en la ciudad de Guadalajara abren sus puertas para arribar a La Estación de la Danza, llamada también, Plaza Universidad.
Entre decenas de personas que transitan a diario por esa estación, hay seres que bailan como si el tiempo se detuviera. El ruido de las personas al caminar se desvanece entre una melodía de Erick Satie, es el Taller de danza S.M Hernández que ensaya  a la salida subterránea  de la estación.
El taller de danza M.S Hernández, es un taller cultural promovido por  los maestros y bailarines Sergio y Manuel Hernández, quienes enseñan a sus alumnos las pautas del ballet en una tarima especial para bailar; montada por el sistema de tren ligero urbano SITEURy ahí, en medio del todo y de la nada, la estación se vuelve el escenario principal de un bailarín.
El maestro Sergio nos relata cómo comenzó este proyecto:
 “El concepto original inició hace básicamente 15 o 20 años, trabajábamos en sindicatos de maestros y parques en donde nació la inquietud de formar un pequeño grupo y hacer coreografías de creatividad, como talleres coreográficos o laboratorios de danza y algunos los hacíamos en instituciones. Ya recientemente, hace como 3 años que inició el proyecto en el ágora en el Ex Convento del Carmen y continuamos con lo que era Danza Ágora, continuando con el Festival Pasos de Abril”
Aproximadamente 120 bailarines, entre niños de tres años hasta señoras de 60, conforman éste taller. El alumnado infantil es guiado también por los padres de familia, quienes coordinan su disciplina, movimientos  e indicaciones.
Una de esas madres es Cristina Muñoz, quien feliz nos platica su experiencia:
“Mis niñas son las que se dieron cuenta del taller de verano, aunque los maestros cuentan que ellos ya tienen 4 años con el taller, para mí era novedad.  Mis niñas hablaron solitas; se inscribieron y nada más vine a traerlas. Y concluyeron los talleres de verano y las alumnas que sí vinieron todos los días, porque era de lunes a domingo, 2 horas, a algunas,  las becó el maestro. Y sí fueron becadas. Ahorita tiene un costo muy accesible son  100 pesos la mensualidad  y 150 la inscripción.
-Las señoras mayores también bailan, gozan. La bailarina María Esther Barbosa García explica cómo la danza le ha beneficiado psicológica, física y humanamente:
 “Tengo aquí en el taller de danza M.S, un año y esto, porque yo pensé que a mi edad ya no podía bailar. Esto, porque tengo 48 años, pero el profesor Manuel y el profesor Sergio, me dijeron que no había edad cuando uno quería hacer las cosas. Entonces, entre tantos jóvenes dije, me voy a ver ridícula; me voy a ver viejita y el profesor Manuel me dijo que no que querer es poder y estoy viendo que sí, es cierto.
Me siento feliz porque tengo una hija de 8 años aquí y una 17. Nunca pensé que podía bailar, pero ahora ya lo creo, gracias a ellos. Físicamente me siento muy bien, porque aparte de eso, soy una persona hipertensa y diabética. Entonces, la danza me ha ayudado muchísimo.”
Una de las dificultades que enfrenta el taller, es la falta de equipo de sonido adecuado. Así que los maestros, marcan el ritmo con tambores, aplausos y su voz alzada.
La motivación de los maestros, es devolver algo a la sociedad que tanto les dio cuándo ellos comenzaban su carrera como bailarines. Y una de las finalidades, es promover la danza entre las personas de bajos recursos.
 “Es por ahí, la nobleza de este tipo de proyectos que están en contacto con el público y lo que queremos es que la gente realmente, no le tenga miedo a formar parte de este tipo de grupos y que tengan el apoyo de sus papás; el apoyo de sus amigos y el apoyo de las instituciones, que es lo que estamos esperando.”
El ensayo está por terminar; me alejo lentamente entre la música, el bullicio y la voz del maestro Manuel que se escucha fuertemente:
- ¡Arriba, firme!
El sonido del tren que viene en camino, se mezcla con los pasos de los bailarines que retumban en el subterráneo. Abordo el tren y mientras avanza, veo por la ventanilla a un bailarín, flotando en el aire.

La H No Muda, Flor Nazaret De León, alumna de Redacción Periodística en Radio, Periodismo, CUCiénega, UdeG.
Fotografia de la estación de danza, SITEUR, Guadalajara, Jalisco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario