sábado, 2 de noviembre de 2013

Trabajar cerca de la muerte permite apreciar la vida: Sergio Antonio Lemus Arias, trabajador del Panteón Municipal de Ocotlán, Jalisco

A veces no reparamos en la relevancia del quehacer de los trabajadores del panteón. Ellos se enfrentan a la muerte casi todos los días y tienen la oportunidad de reflexionar al respecto desde diferentes perspectivas.
Sergio Antonio Lemus Arias ha sido trabajador del Panteón Municipal de Ocotlán, Jalisco, se encarga del mantenimiento y el aseo del panteón junto con otros dos o tres trabajadores.

La gente piensa que trabajar con muertos es una cosa que puede ser detestable o que hay mucha contaminación y no es cierto.

Es él quién retira las coronas y las flores marchitas, que alguna vez honraron el final de una vida, las veladoras terminadas, es quien amontona los pedazos de lápida que se derrumban de viejas. Además, se encarga de la limpieza después a las celebraciones del 2 de Noviembre, día en el que vienen al panteón hasta los que nada tienen que ver con el duelo.

Este empleo ha cambiado la forma en la que Sergio Antonio ve a los muertos, aunque admite que ya se ha acostumbrado a ver a sus conocidos llorar al despedirse de sus muertos, lo que es un proceso complicado y difícil:

Al principio sí porque a veces te toca ver llegar a un conocido que viene y entonces sí se siente un nudo en la garganta pero después ya no te vas curtiendo y ya vas pensando muy diferente…

Abundan las personas que se olvidan de sus muertos y ya no van a visitarlos, ni a procurar que las tumbas se encuentren en buenas condiciones. Esas no son formas de respetar a la muerte.

Don Antonio, no tiene miedo de trabajar en el panteón, dice que es un trabajo como cualquier otro, pero acepta que ha sido testigo de diversas situaciones que le hacen creer en los espíritus o en las energías que emanan de la muerte. Dice que son mensajes del más allá, aunque no todos puedan verlos y que si bien él ha tenido la oportunidad de experimentar estos encuentros, eso no le ha motivado para renunciar a su trabajo y confía en que también a eso, terminará acostumbrándose:

Una vez en la parte de los nichos andaba yo, sólo ahí, andaba podando la azalea y cada vez que salía a dejar las ramas para echarlas a la carretilla me fijaba si no había alguien y no había nadie y una vez que dí la vuelta con las ramas vi que estaba un niño parado allí…

A don Antonio no le gusta que la gente no guarde respeto al panteón. Él es cristiano y ve la muerte desde otra perspectiva. Dice que la meta es encontrarse con Dios, que eso es en lo que él cree. Dice que el destino de los muertos en la otra vida dependerá del bien o el mal que hicieron en esta vida:

Hay personas que mueren y hay personas que duermen… y la gente, cuando alguien se muere: -Ya murió y está con Dios- La gente que vivió mal, tiene que estar en un lugar que no es bueno y la gente que le echó más ganas, debe estar en un lugar mejor.

 Alejandra Carrillo Fuentes

No hay comentarios:

Publicar un comentario